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CA lo largo de nuestra vida son muchas las personas que nos aconsejan qué hacer o no hacer en muchos ámbitos de nuestro día a día. En el mundo del ciclismo tampoco faltan los consejos repletos de buenas intenciones pero que están mal o se fundamentan en mitos o experiencias personales que no siempre convienen a todas las personas amantes del ciclismo y del deporte. A continuación hacemos un repaso de esos consejos ciclistas que no deberías poner en práctica sin antes consultar a personas expertas. 

1. Debes perder peso para ir más rápido

Probablemente, muchas personas te aconsejarán perder peso para pedalear como un ciclista profesional. Y aunque puede existir cierta lógica detrás de esta afirmación, la verdad es que no es tan sencillo como parece. Los ciclistas profesionales pesan poco pero esto no significa que dejen de aportar calorías a su organismo, consumen calorías pero intentando que estas provengan de proteínas y carbohidratos principalmente. Es decir, la alimentación de un ciclista está muy cuidada y siempre en manos de expertos que conocen qué es lo mejor para su organismo. Otro mito falso a propósito de la alimentación es el que dice que salir en ayunas te hace ir más rápido. Es importante calcular bien lo que se necesita ingerir dependiendo de la ruta y, aunque algunas dietas aconsejan salir en ayunas para adelgazar más, hay que tener cuidado con ciertos riesgos para no llevarse un susto.

2. Bajar es más fácil que subir

Si eres un ciclista novato, puede que escuches esta afirmación y seguramente así lo creas. Pero lo cierto es que bajar un puerto es técnicamente muy complicado. Mientras que la ascensión a un puerto te obliga a mantener un ritmo muy exigente, en el descenso debes debes tener conocimientos más técnicos para no quedarte tirado en la carrera. Muchas veces se aconseja seguir la rueda de un compañero que ande bien, pero tampoco hay que tomarse esto al pie de la letra ni en las bajadas ni en las marchas en general. En las bajadas es peligroso acercarse demasiado, siempre hay que tener un margen de seguridad y en las salidas en general es importante seguir nuestro propio ritmo para no explotar.

3. No hace falta inclinarse en las bajadas

Desde hace muchos años, por el formato de las bicis antiguas, existía la costumbre de inclinarse un poco a la hora de coger las bajadas. Ahora la mayoría de bicis de montaña tienen suspensión completa y lo ideal es sentarse cómodamente sobre el sillín sin hacer ninguna postura extraña. Los gestos de algunos campeones del ciclismo como el que hizo por ejemplo Chris Froome en los últimos tiempos, que se inclinó sobre el manillar para hacer diferencia con sus rivales, puede provocar que algunos aficionados le imiten. Como se suele decir en estos casos: ¡no lo intenten en sus casas!

4. Los neumáticos no tiene que estar al máximo

Cuando te compras una bici o comienzas a andar suele ser habitual tener cierta ansiedad por comprobar que los neumáticos están inflados hasta el final para no tener problemas en carrera. Pero lo cierto es que inflarlos al máximo no sólo no es necesario sino que puede ser perjudicial puesto que puede hacer que el desplazamiento no sea el correcto o el impacto sobre la rueda no sea el adecuado. En terrenos que son irregulares también puede aumentar la vibración de la bici y por tanto la seguridad del que va encima de ella. En una persona de peso promedio el inflado debería estar entre los 70-90 PSI (una medida anglosajona que se llama Libras por Pulgadas al Cuadrado).

5. Los materiales tampoco son definitivos

Existe cierta tendencia entre los cicloturistas de ir a la última. Es cierto que la tecnología avanza rápidamente y que cada vez salen gadgets mejores y más nuevos pero tampoco resulta urgente tener que comprarlos para ser más rápidos o ir más seguros. Con un buen material de base y una forma física buena es suficiente para disfrutar de la bicicleta y pasarlo bien haciendo deporte. Eso sí, el material que sí es fundamental y obligatorio es el casco. No hay que hacer caso a los que dicen que no siempre es imprescindible. 

Estas son algunas leyendas populares. Existen otras todavía más descabelladas, como las que dicen que los ciclistas no tienen porqué fijarse siempre en las señales de tráfico. Conviene fijarse en ellas para no pasar ningún peligro en nuestra ruta y no sufrir así ningún percance en las salidas.

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