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Los accidentes de tráfico se producen por causas muy diversas, y en muchas ocasiones son casi inevitables. Sin embargo, en otros casos el ser humano sí puede evitarlos. Una de las maneras de conseguir que los accidentes de tráfico no se produzcan es llevar a cabo una conducción preventiva o una conducción defensiva. Este tipo de manera de conducir se basa en tres vías, observar, anticipar y los espacios.

Observar para no tener accidentes

En la carretera es importante prestar atención al entorno que rodea tu vehículo, por ejemplo debes de ‘mirar’ a una distancia de donde estarás circulando en 20 segundos. Los conductores deben vigilar la carretera y el entorno, mirar de manera regular los retrovisores (controlando especialmente el ángulo muerto).

Tener el coche en buen estado y con él sus elementos de seguridad, tanto activa como pasiva. En este sentido mantener las luces bien, los neumáticos en un estado adecuado, tanto de materiales como de nivel de aire, y otros aspectos que tienen que ver con la conducción son fundamentales para conseguir ‘adelantarse’ a los posibles accidentes.

Anticiparse a los posibles ‘errores’

El refrán lo deja claro: piensa mal y acertarás. la segunda clave de la conducción defensiva es adelantarse a los posibles ‘errores’ o fallos que nos encontraremos en la carretera, ya sean cometidos por otros conductores como por elementos externos (el tiempo, un árbol que se cae…). Por este motivo es fundamental no confiarse en exceso y ser desconfiado de los otros elementos de la carretera. Con eso ganaremos velocidad de reacción a la hora de ejecutar la maniobra. Lo normal es que un coche en un STOP se pare, pero ¿y si no? Por ese motivo hay que adelantarse a esa posible infracción y contar con ello durante nuestra marcha.

También es importante adelantar nuestros movimientos señalizándolos con los intermitentes, para facilitar a los otros vehículos y a peatones y ciclistas sus decisiones en la carretera. Hay que adaptar la velocidad y la conducción a las circunstancias de la vía y estar siempre preparado para actuar, las manos bien ubicadas en el volante y la cabeza centrada en conducir evitando distracciones.

Gestionar el espacio en la carretera

En la carretera el espacio significa tiempo, tiempo para frenar el coche y evitar una colisión, y tiempo para actuar al volante y reaccionar. En este sentido la conducción defensiva habla de la distancia de seguridad como algo fundamental durante la conducción. En esta gestión del espacio, el lateral también tiene una gran importancia, especialmente cuando se trata de realizar adelantamientos o en zonas con poca visibilidad. Respetar el metro y medio cuando se adelantan ciclistas es vital, así como estar prevenido en ciudad a posible aperturas de puertas de coches estacionados. Si nos ‘adelantamos’ a los imprevistos podremos reaccionar de manera más rápida y adecuada, teniendo mucho más fácil evitar accidentes.

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