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En la carretera es importante estar prevenido a lo que pueda ocurrir. Los conductores deben jugar a ser un poco ‘futurólogos’ y adelantarse a los acontecimientos para poder reaccionar de una manera más adecuada de lo que deberían y así ganar tiempo en lo que a ejecución y toma de decisiones se refiere.

Cuando conducimos, la velocidad es un factor de estrés que nos obliga a tener que pensar y decidir de manera rápida y sin apenas tiempo, por ello es fundamental que nuestro cuerpo esté siempre ‘en alerta’ para conseguir que nuestra decisión se la adecuada y no pongamos en peligro la vida de los que circular con nosotros ni la nuestra. El ejemplo más claro es el del balón; si al ir por una calle vemos pasar un balón… es posible que detrás le siga un niño, por tanto la conducción preventiva es estar atento al entorno y cuando vemos el balón, reducir la velocidad porque el niño debería estar ‘rondando’.

Para el piloto Emilio de Villota es clave a la hora de evitar accidentes: «Es ser capaz de estar atento. Tenemos muchas distracciones posibles en el coche, como la radio o el GPS, estos elementos te distraen y debemos estar atentos», explica.

De Villota continúa con su explicación sobre la segunda cosa relevante en lo que a conducción preventiva se refiere: «El estado de atención es el punto número uno y el dos debería ser la anticipación. Si estamos atentos y prevenidos podremos gestionar bien los espacios que necesitamos medir, como la distancia de 1,5 metros a la hora de adelantar ciclistas, y tener buenas soluciones para no generar situaciones de tensión».

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