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Cuando nos ponemos al volante es fundamental estar al 100% de nuestras capacidades. Por desgracia es habitual que esto no sea siempre así, y durante nuestros viajes no siempre estemos plenos de facultades. Se estima que un 20% de los accidentes que se producen en las carreteras españolas se producen por culpa del cansancio y la fatiga de los conductores. Para evitar estas situaciones es importante saber respetar las horas de descanso, antes y durante la conducción.

No más de dos horas seguidas al volante

La DGT se muestra muy clara al respecto: los conductores deben descansar cada dos horas de conducción o cada 200 kilómetros. El tiempo de esta parada debe estar en torno a los 20 minutos, para conseguir que el cuerpo se recupere del esfuerzo que supone estar concentrados en la conducción, tanto física como mentalmente. Haciendo este descanso lograremos estirar las piernas y que nuestra postura no sea molesta al volante, relajaremos nuestra vista y nos ‘airearemos’. También es bueno aprovechar para beber o comer algo fresco y ligero, de cara a mantenernos en las mejores condiciones posibles al volante. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Valladolid dejaba claro que los españoles no descansan al volante todo lo que deben y un 40% sólo descansa cuando supera las tres horas de conducción, con lo que esto conlleva.

El cuerpo nota la fatiga

Y es que, aunque consideremos que parar a descansar en nuestros viajes es una pérdida de tiempo, la realidad es que debería ser considerado una inversión en nuestra seguridad, porque el cuerpo nota la fatiga. Principalmente se debe sospechar de fatiga cuando no nos concentremos bien en la carretera, realicemos maniobras sin pensar, tengamos la vista cansada y parpadeemos de manera constante,e incluso notemos zumbidos en los oídos. Además, los brazos y pies estarán más pesados de lo normal y estaremos inquietos en el asiento del coche. Las comidas pesadas, ropa inadecuada y el calor o la luz incrementan esta fatiga al volante. Más de un 20% de los accidentes viene provocados por esta fatiga y podrían haberse evitado, ya que tenemos menos atención y ejecutamos las maniobras de manera incorrecta o más arriesgada.

A día de hoy muchos vehículos cuentan con detectores de cansancio que nos alertan de nuestros comportamientos fatigados, ya sea gracias a una cámara que se da cuenta de que tenemos los ojos más ‘pesados’ de la cuenta, o bien por nuestros movimientos con las manos al volante. Más allá de la tecnología, nosotros somos los primero que debemos ser conscientes de lo cansados que estamos al volante. Realizar paradas de descanso, consumir café de manera moderada ayuda a ‘activar’ el cuerpo, o cambiar de conductor en trayectos largos, debe de ser una ‘obligación’ para que nuestra seguridad en la carretera no se vea comprometida.

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