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La Universidad Politécnica de Valencia ha demostrado su implicación con la seguridad de los ciclistas con el proyecto Bike 2 Lane que están desarrollando un Grupo de Investigación de la Ingeniería de Carreteras. Junto a él también aparece el proyecto Safe4Bikes. Ambos cuentan con el apoyo estatal del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad y de la DGT.

El proyecto Bike 2 Lane surge para investigar el comportamiento de los ciclistas en carreteras y como interactúan con los vehículos. Quieren analizar los niveles de ciclistas en las carretas, sus horarios, velocidades dependiendo del trazado y otros comportamientos. Para ello se instalan cámaras y GPS en diferentes peñas ciclistas, además de otros sensores como un distanciómetro láser que medirá las distancias de adelantamiento de los vehículos a motor sobre los ciclistas.

 

DATOS PARA CONSEGUIR SEGURIDAD

Gracias a esta recogida de datos se podrá simular un entorno casi real de una carretera con bicicletas para poder detectar patrones de comportamiento. Se compararán los datos obtenidos en las observaciones con los de siniestralidad, buscando obtener un modelo global de seguridad ciclista e intentar predecir accidentes en función de la geometría y del tráfico.

Gracias al estido Bike 2 Lane se podrán detectar zonas con alta siniestralidad y otras con baja, que se pueden usar para señalizar rutas ciclistas seguras. Todo ello buscando mejorar la seguridad vial en las carreteras interurbanas frecuentadas por ciclistas.

 

¿CÓMO SE VA A ESTUDIAR BIKE 2 LANE?

El primer paso es recopilar estudios anteriores, normativas y cifras para crear una base sobre la que investigar. Una vez hecho eso se analizará el comportamiento de los ciclistas y de los conductores de vehículos a motor cuando comparten carretera. Todo ello se hará con grabaciones desde puntos fijos para ver posibles conflictos, además de utilizar velocímetros para medir en rectas, ya sean llanas o con pendiente.

Mediante encuestas, a ciclistas y conductores, se conocerán las opiniones de ambos sobre cómo interactúan bicis-motorizados. Además, gracias a un GPS y cámaras en bicicletas y un botón para medir el ‘riesgo percibido’ del 1 al 5, se podrá baremar en datos la sensación de los ciclistas ante ciertos encuentros con coches y otros vehículos.

También se realizará un análisis de las carreteras basándose en los datos de la DGT, filtrando datos de accidentes para conocer dónde ocurrieron, cómo y otros datos de los implicados. Medir el ‘aforo’ de las carreteras será otro pilar importante de la investigación. Conocer cuántos ciclistas y cuándo están en 50 carreteras gracias a datos obtenidos de Strava, entre otras fuentes.

 

MIRANDO AL FUTURO

Este estudio tiene como objetivo que en el futuro las carreteras sean más favorables a la convivencia entre ciclistas y vehículos a motor, ya sea mejorando las actuales o influyendo en el diseño de las próximas vías que puedan ser frecuentadas por ciclistas. Además se buscará un sistema de ayuda a conductores y ciclistas basado en la señalización de las vías. Si se conocen los motivos de los accidentes y qué ocurre cuando ‘se juntan’ todos los factores, se podrá intentar evitarlos en el futuro y reducir todo lo posible la cifra de ciclistas fallecidos.

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